Lo que no se define, no se puede medir.

Lo que no se mide, no se puede mejorar.

Lo que no se m ejora, se degrada siempre.

Lord Kelvin – 1852.

 

Cada minuto 1,570 terabytes de información son transferidos en el mundo. En los últimos diez años, se ha creado más información que en toda la historia de la humanidad. A esta acumulación masiva de información se le conoce actualmente como Big Data.

 

Las empresas saben que los datos son una herramienta poderosísima para identificar prospectos, conocer el comportamiento del consumidor y fidelizar a los clientes ya existentes. Reconocen que son el corazón del negocio. Sin embargo, de acuerdo a un estudio de Barc Research sólo el 1% de los datos empresariales son analizados; este ínfimo porcentaje supone el 8% de incremento en ROI, y un 10% de la reducción de costos.

 

El panorama es preocupante: un gran número de empresas aún están perdidas en un mar de información sin ver con claridad cómo los datos pueden brindarles respuestas y soluciones a factores críticos de su negocio. Tal vez no tienen el conocimiento, las herramientas o los procesos para gestionar tal volumen de información con facilidad y efectividad. Sea cual sea su problemática, se pierden del gran impacto de procesar y obtener insights al recolectar grandes volúmenes de información. Se están ahogando y el salvavidas está a su alcance: Big Data.

 

Analizar y aprovechar el Big Data es una gran área de oportunidad y al mismo tiempo un desafío para las empresas. ¿Cómo empezar a trabajar con los datos y disfrutar de sus beneficios? Para responder esta interrogante es importante interpretar la escala de madurez del procesamiento de datos en la que se encuentra una empresa mediante los siguientes puntos, podrás evaluar tu operación y en qué etapa puedes comenzar a implementar o mejorar la estrategia de Big Data.

 

Etapa 1: Datos a la mano

El primer punto es disponer de los datos correctos al momento correcto. Su disponibilidad, accesibilidad y organización es igual de importante que su sola existencia. Contar con ellos en el momento exacto es imprescindible. De nada sirve conocer el comportamiento de nuestros prospectos cuando ya se han decidido por otro proveedor o producto. Que los datos estén a la mano es la base para la toma de decisiones en todos los niveles de la organización.

 

Etapa 2: Leer con lupa

Una vez obtenidos los datos correctos, es momento de procesarlos y leerlos cuidadosamente para encontrar patrones, tendencias y oportunidades que antes no eran evidentes. Con esto podríamos, por ejemplo, detectar el comportamiento de nuestros usuarios y/o clientes, y accionar palancas que mejoren los resultados de negocio.

 

Etapa 3: Activar la información

Ya se organizaron los datos y se detectaron los patrones, ahora es momento de sacarles jugo. ¿Cómo?: personalizando el mensaje, por ejemplo, para buscar la fidelidad del usuario. El objetivo es optimizar la conversión con la máxima efectividad publicitaria, con la información como arma secreta.

 

Etapa 4: Ver hacia el futuro

Con base en el análisis de los datos actuales e históricos, se deben elaborar predicciones sobre el comportamiento futuro. Para ello hay que diseñar escenarios hipotéticos con diferentes variables -como la inversión en medios o publicidad- y así generar un pronóstico del impacto en factores clave como la producción de leads y generación de ventas, entre otros.

 

Y tú ¿En qué etapa te encuentras?