En los últimos años, la landing page se han convertido en una de las herramientas de generación de leads y ventas más importantes para las empresas. Estos sitios creados específicamente para convertir visitantes en prospectos son maravillosos porque se adaptan a todos los sectores, objetivos y necesidades particulares de cada negocio.

 

La lógica detrás de una landing page es que si una persona ya se tomó la molestia de visitar tu página -ya sea dirigido de una búsqueda orgánica o de algún anuncio- ¿qué lo detiene para comprar?  Tras registrarse a un newsletter, agendar una cita, solicitar una llamada, descargar una app, entre muchas opciones más, se cuenta con información personal que se traduce en la oportunidad de contactar a un cliente directamente e influir en su decisión de compra y llevarlo a la venta.

 

Landing page ideal vs landing page real

 

En el mundo de ensueño hacemos nuestra página, el usuario entra, consume el contenido de la landing page y se transforma en un lead al seguir el Call To Action.

 

En la realidad, el proceso es más largo y complejo. Primero debemos pensar cuál será la estructura de la página; cuáles serán los copys más llamativos; qué imágenes generarán más engagement; qué CTAs serán los ideales para el contenido. En resumen, debemos planear qué acciones se alinearán con nuestros objetivos y al mismo tiempo harán convertir al visitante.

 

Posterior a que lancemos la landing page, debemos monitorear constantemente el rendimiento de ésta, evaluar y optimizar. Hacer A/B tests, medir e identificar qué funciona mejor y qué no lo hace. El trabajo en realidad nunca acaba y, ¿por qué no decirlo? Asusta a más de uno.

 

La anatomía de una landing page que convierte

 

Aunque en el mundo del performance marketing no se puede llegar a un ideal o estándar de landing page, existen 3 criterios que para nosotros son esenciales y deben formar parte del “esqueleto” de landing page forzosamente si deseamos una buena tasa de conversión:

1. Funcionalidad + estética = usuario feliz

 

Es muy importante encontrar un punto medio entre “lo bonita que se ve la página” y lo fácil de usar que es. Si una landing page no es visualmente atractiva y además es muy difícil encontrar la información en ella, no esperes grandes resultados de conversión.

 

Optimiza tu landing page tanto en UI como en UX por igual. SIEMPRE PONTE EN LOS ZAPATOS DEL USUARIO. Ayuda a que la experiencia que tenga al navegar sea lo más amigable y cómoda posible; al mismo tiempo no dejes de ofrecerle una armonía agradable a la vista. ¿Esperarías que sigan el Call To Action si diseñas un botón gris, lo pones sobre fondo gris obscuro y lo dejas del tamaño de una hormiga?

 

 2.Pensar en mobile

 

Actualmente más de la mitad de del tráfico global en internet proviene de un teléfono móvil. Además, a partir de 2015 Google penaliza o premia en su ranking de posicionamiento a aquellos sitios que son amigables con los dispositivos móviles. Este par de motivos son más que suficientes para considerar diseñar la versión responsiva de una landing page.

 

Un sitio responsivo permite que sus elementos ocupen cierto porcentaje de la pantalla, y si se cambia el tamaño u orientación no importará pues responderán proporcional y automáticamente a ésta.

Además, toma en cuenta que para móviles la navegación y lectura del contenido se debe hacer muy nativo, con las menores acciones posibles: evita que tengan que acercar o alejar el contenido o hacer múltiples clics o taps.

 

3. Enfoque al valor

 

Una landing page optimizada a conversión ofrece contenido de valor a su visitante. Pueden ser ofertas especiales, información sumamente interesante, pruebas gratis, descargables o videos muy cautivadores. No importa lo que elijas ofrecer, pero esto debe ser el punto central del sitio.

 

Para lograr que el usuario se enfoque en lo que ofreces y se convenza a convertir, debes eliminar distractores. Olvídate de los menús de navegación y las páginas complementarias. Ve al grano y crea énfasis visual en tu objetivo. Puedes apoyarte de cifras, listas, peso de la fuente, imágenes o íconos.

 

Otros elementos como los títulos, colores o tamaños de fuentes son otra manera de optimizar, sin embargo, su resultado puede variar mucho dependiendo del sector, los hábitos de los usuarios o del objetivo de conversión. Esto no quiere decir que no sean importantes, pero deberías separarlos de esta optimización de tres pasos siempre midiendo y haciendo A/B tests para detectar si producen algún cambio significativo en tus métricas.